Ada Lovelace – La primera programadora de la historia

La programación parece un arte del siglo XX, pero casi un siglo antes de que Alan Turing sentara las las bases de la programación moderna, una mujer escribió el primer algoritmo de la historia, un programa tan avanzado que la tecnología de la época no pudo hacer realidad.

Esa mujer se llamaba Augusta Ada King-Noel aunque el mundo la recuerda como Ada Lovelace, escritora, matemática y la primera programadora de la historia. Ada era una de esas mujeres invisibles para la historia hasta hace pocos años, cuando su figura empezó a reivindicarse.

Una vida dedicada a la ciencia

Ada nació en Londres en 1815 en una familia noble, era hija del poeta inglés Lord Byron del que no supo demasiado ya que su madre, Annabella Milbanke, le abandonó al poco de casarse tras descubrir una infidelidad.
La princesa de los paralelogramos, como llamaba Byron a Anabella, que había estudiado álgebra, geometría y astronomía con el catedrático de Cambridge William Frend, puso todo su empeño en educar a su hija científicamente y que no tuviera ninguna tendencia artística, algo insólito en aquella época. Gracias a esta obsesión de su madre Ada conoció a la matemática y científica escocesa Mary Somerville, que durante un tiempo fue su tutora.

Con apenas 12 años Ada soñaba con crear una máquina voladora. Estudió minuciosamente la anatomía de las alas de los pájaros y escribió un libro, Volalogía, en el que describió un caballo hecho de acero con una máquina de vapor en su interior, que movía un par de alas enormes para poder cabalgar y volar. Su idea se adelantó unos 15 años a la patente
del avión de vapor de Henson y Stringfellow.

Ada sufrió numerosas infecciones infantiles y le dolía la cabeza con mucha frecuencia, con 14 contrajo una enfermedad grave, posiblemente sarampión, que le causó parálisis en las piernas y la obligó a guardar cama hasta los diecisiete años, periodo en el que siguió estudiando.

El año que cumplía dieciocho años, Ada comenzó a asistir a las fiestas de la alta sociedad londinense donde conoció a Charles Babbage que compartiría con ella su fascinación por las cuestiones de mecánica. Babbage tenía cuarenta y cuatro años en ese momento y era conocido, entre otras cosas, por el proyecto que tenía entre manos: una calculadora mecánica que funcionaba sin la ayuda de un humano, llamada la máquina diferencial.

En la primavera de 1835, con apenas 20 años, Ada conoció a William, el octavo lord King, se casaron y poco después fue nombrado conde de Lovelace, momento a partir del cual Ada pasó a ser la condesa de Lovelace. El matrimonio tuvo una hija y dos hijos.

En sus primeros años de matrimonio Ada fue muy feliz, pero la falta de ambición de su marido acabó cansándola y se refugió de nuevo en las matemáticas. Decidió buscar un mentor y en el verano de 1840 su madre le encontró uno: el famoso matemático y lógico Augustus de Morgan. Con su ayuda, Ada progresó rápidamente, pero De Morgan no se tomó muy bien la brillantez de Ada e informó a lady Byron de que su hija no se contentaba con aprender las lecciones como cualquier dama sino que sus preguntas iban mucho más allá de lo que trataban en las clases y él no quería fomentar esa actitud, sus preguntas eran impropias de una mujer y le inquietaba que pensase como un hombre. De Morgan creía que las mujeres no estaban hechas para estudiar los fundamentos de las matemáticas ni de otras ciencias.

A pesar de que su vida cambió mucho tras casarse, Ada y Babbage mantuvieron su amistad. En otoño de 1840, Babbage fue invitado a Turín para dar una conferencia sobre su último diseño, un dispositivo llamado La máquina analítica, volvió preocupado por su proyecto ya que no tenía suficientes recursos para financiarla, pero era optimista porque un reconocido científico italiano llamado Luigi Menabrea transcribió el seminario al francés, su transcripción terminó en la Biblioteca Universal de Ginebra.

En 1841, Ada escribió a Babbage una carta mostrando su interés en colaborar con él y comenzó traduciendo el artículo del científico italiano, sin embargo, su aportación fue mucho más allá de una mera traducción. Ada se percató de algo en la máquina en lo que su creador no reparó: podía programarse. Finalmente llamó a su trabajo Notas, este trabajo, que triplicaba el tamaño del artículo original, consistía en su propio estudio sobre la máquina analítica, y como anexo, la traducción del artículo del italiano.

Ada dedicó gran parte de su estudio a describir cómo funcionaría la máquina analítica y también añadió una serie de observaciones que evidencian su aportación teórica. Ada distinguía entre datos y procesamiento, un pensamiento nada propio de la época. Ada aspiraba a crear lo que ella llamaba la ciencia de las operaciones (lo que actualmente sería la informática). Se dio cuenta de las aplicaciones prácticas de la máquina analítica y llegó incluso a vislumbrar la posibilidad de digitalizar la música.

«Supongamos, por ejemplo, que las relaciones fundamentales entre los sonidos, en el arte de la armonía, fueran susceptibles de tales expresiones y adaptaciones: la máquina podría componer piezas musicales todo lo largas y complejas que se quisiera».

A Babbage no le interesaban demasiado las consecuencias prácticas de la máquina analítica, en cambio a Ada le obsesionaban las aplicaciones del invento.


Diagrama de Lovelace, el primer algoritmo informático

Las Notas fueron etiquetadas alfabéticamente de la A a la G. La nota G estaba dedicada a los números de Bernoulli; Ada describe las operaciones mediante las cuales las tarjetas perforadas «tejerían» una secuencia de números en la máquina analítica. Este código está considerado el primer algoritmo diseñado para ser ejecutado por un ordenador, esto hace que se le reconozca como la primera programadora de la historia, la primera persona en describir un lenguaje de programación.

Aunque nunca pudo ver en persona los resultados de su aportación, la máquina analítica de Babbage fue el primer ordenador en términos de Turing. Tenía una unidad lógica aritmética, incluso un sistema de memoria integrado, compartía la misma estructura lógica que los ordenadores actuales. La joven aportó al proyecto una visión de futuro que iba mucho más allá de lo que podían hacer el mismísimo Babbage y sus contemporáneos, mientras ella ya imaginaba un mundo en el que un ordenador podía crear música y convertirse en una herramienta de nuestra imaginación ellos pensaban en máquinas mecánicas para hacer matemáticas.

Las Notas de Ada se publicaron en la revista Scientific Memoirs en septiembre de 1843, bajo el título de «Sketch of the analytical engine invented by Charles Babbage». Ella firmó con sus iniciales A. A. L., pero pronto se supo a quién correspondían y los científicos no se lo tomaron en serio al venir de una mujer.

La genio falleció de cáncer de útero a los 36 años, misma edad en la que murió su padre. Antes de fallecer expresó el deseo de ser enterrada junto a él, a quien no había visto apenas en vida.

En 1953 las notas de Ada sobre la máquina analítica de Babbage fueron publicadas bajo su nombre real, estando ahora reconocida dicha máquina como un modelo temprano de ordenador y las notas de Ada como una descripción de su software.

Curiosidades y Reconocimientos

  • Era amiga de reconocidas figuras como Florence Nightingale,
    Andrew Crosse, Sir David Brewster, Charles Wheatstone,
    Mary Somerville, Michael Faraday y Charles Dickens.
  • Siempre se dudó sobre ella y sus conocimientos en programación, se decía que todo era obra de Baggage ya que Ada era mujer y no podía tener los conocimientos suficientes.
  • En 1938 el ingeniero alemán Konrad Zuse completaba el Z1, el primer ordenador que se puede considerar como tal.
  • En 1970, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos encargó la creación de un lenguaje de programación que se convirtió en el más caro de todos los tiempos. Ese lenguaje se llamó Ada y se utiliza en entornos que requieren gran seguridad (control de tráfico aéreo, transporte ferroviario, industria aeroespacial…).
  • En 1991 los conservadores del Museo de la Ciencia de Londres fabricaron la máquina analítica de Baggage a partir de sus apuntes y siguiendo los mismos procesos de fabricación de la época.
  • Desde 1998, la British Computer Society ha premiado con la Lovelace Medal (medalla Lovelace) en su nombre y en 2008 iniciaron una competición anual para mujeres estudiantes de la informática.
  • Libros como «Ada’s Algorithm: How Lord Byron’s Daughter Ada Lovelace Launched the Digital Age» contribuyeron a que su nombre esté en el lugar que se merece, no solo por sus conocimientos y capacidad intelectual, sino también porque ha servido para reconstruir la historia de las mujeres en la informática.
  • Suw Charman-Anderson en 2009 promovió la creación de Ada Lovelace Day (que se celebra el segundo martes de octubre) en respuesta a una discusión sobre la falta de mujeres dando conferencias sobre tecnología. Suw Charman-Anderson se dio cuenta que el problema no era tanto la falta de mujeres, sino la falta de visibilidad. Este día cuenta con la organización de conferencias, talleres, concursos… en todo el mundo. El evento más representativo es el Ada Lovelace Day Live!, celebrado en Londres.
  • El libro con la transcripción realizada por Lovelace con sus notas, su algoritmo y su nombre en la portada se subastó hace poco por la astronómica cifra de 125.000 dólares.
  • En Reino Unido, el BCS Women Lovelace Colloquium (conferencia anual para universitarias) lleva su nombre, Ada Lovelace.
  • La Iniciativa Ada es una organización sin ánimo de lucro dedicada a incrementar la participación y dedicación de las mujeres en la cultura libre y en los movimientos open source.
  • El edificio B de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad Autónoma de Madrid recibe el nombre de Ada Lovelace. También en la Universidad de Zaragoza se encuentra el edificio Ada Byron.
  • La Organización Española para la Coeducación Matemática ha adoptado su nombre, OECOM “Ada Byron”, con la finalidad de reconocer en la era cibernética el papel pionero de una mujer en ese campo.
  • También se recuerda a Ada Byron Lovelace
  • personaje principal en novelas, obras de teatro y en un film de realidad virtual Conceiving Ada.

Libros

Aprovecho para recomendar este libro especialmente para regalar a pequeñas científicas, pequeñas niñas que también deben tener este tipo de referentes. Libro muy divertido, lleno de historia y con unas ilustraciones preciosas: Ada Magnífica, científica (Los Preguntones)

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